Dermatología Clínica

"La dermatología clínica es una especialidad en que se formulan centenares de diagnósticos, con una amplia interacción con otras ramas de la medicina, tanto clínicas, como quirúrgicas. 

Las funciones que cumple nuestra piel son muchas, no sólo como agente de barrera, función inmunológica y termoregulación, sino también comunicación socio-corporal, gracias a su aspecto, olor y sentido del tacto y define nuestra identificación personal. 

Por ello el cuidado y nuestra salud corporal lo define y refleja nuestra piel".

Rosácea

Es una condición dermatológica crónica que se caracteriza por una predisposición a la "rojez" de las áreas centro faciales (mejillas, nariz, frente y mentón), transitoria o persistente, con vasos sanguíneos visibles y a menudo con formación de pápulas y pústulas.

Es común su comienzo despúes de los 25 años pero su mayor incidencia está entre los 40 y 50 años. La prevalencia es mayor en individuos de piel clara y frecuentemente existen antecedentes familiares de la enfermedad.

Afecta más a mujeres que a hombres, sin embrago, estos últimos desarrollan una enfermedad con mayor tendencia a evolucionar a etapas más tardías.

En su patogenia intervienen ciertos factores "gatillo" de la rosácea:

-Alimentos: carnes (hígado), productos lácteos, vegetales (berenjenas, tomates, espinacas, arvejas, porotos verdes), frutas (platas, ciruelas, pasas, higos, cítricos), condimentos/saborizantes, alimentos calientes.

-Bebidas: alcohol y bebidas calientes.

-Emociones: estrés, ansiedad, enojo, verguenza.

-Clima: sol, vientos fuertes, frío, humedad.

-Temperatura: Ambientes calurosos (saunas, calefacción excesiva).

-Productos de cuidado para la piel: cosméticos, fragancias, astringentes, sustancias con acetona e hidro-alcohólicas, sustancias que provoquen rojez o ardor.

-Medicamentos: vasodilatadores, esteroides tópicos, opiáceos, ciclosporinas.

-Condiciones médicas: menopausia, alteraciones hormonales, tos crónica, migraña, bochornos.

Clínicamente, la National Rosacea Foundation en el año 2002 definió una subdivisión de la rosácea en 4 subtipos clínicos y una variante.

Para su diagnóstico, se requieren signos primarios (eritema transitorio, eritema persistente, pápulas, pústulas, telangiectasias).

El hallazgo más importante, sin embargo, es el eritema persistente de más de 3 meses de evolución en el centro de la cara con respeto del área periocular.

Tratamiento: Dentro de las medidas generales, se deben eliminar los factores desencadenantes de flushing y vasodilatación, dieta y fotoprotección. Ellos son considerados los pilares fundamentales de tratamiento de cualquier forma de rosácea.

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