Dermatología Clínica

"La dermatología clínica es una especialidad en que se formulan centenares de diagnósticos, con una amplia interacción con otras ramas de la medicina, tanto clínicas, como quirúrgicas. 

Las funciones que cumple nuestra piel son muchas, no sólo como agente de barrera, función inmunológica y termoregulación, sino también comunicación socio-corporal, gracias a su aspecto, olor y sentido del tacto y define nuestra identificación personal. 

Por ello el cuidado y nuestra salud corporal lo define y refleja nuestra piel".

Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica frecuente multisistémica de la piel, de etiología desconocida, que se caracteriza por lesiones eritemato-escamosas bien delimitadas. Tiende a evolucionar en brotes.

Su frecuencia es del 1 al 2% de la población general y se presenta por igual en ambos sexos. Hay factores genéticos, inmunológicos, psicógenos y ambientales que participan en la etiopatogenia de esta enfermedad.

La lesión elemental es una pápula o placa aplanada, eritematosa, de bordes bien definidos y sobreelevados, recubiertas de escamas gruesas blancas o plateadas. Tienden a ser simétricas y confluentes.

Dentro de sus formas clínicas, la psoriasis vulgar, es la variedad más común que afecta en mayor medida a zonas inmediatas a las eminencias óseas y con tendecia al traumatismo local, como codos, rodillas, cara de extensión de las extremidades y región lumbosacra.

La elección del tratamiento dependerá del tipo de psoriasis que presente el paciente y por supuesto queda en manos del médico dermatólogo.

Entre las medidas generales, se deben evitar factores precipitantes como alcohol, focos sépticos o fármacos que desencadenen la patología. Apoyo terapéutico en caso de ser necesario.

El tratamiento de la psoriasis se ha visto revolucionado por la introducción de los agentes biológicos, que permiten obtener blanqueamientos y mejorías a largo plazo sin el riesgo de toxicidad que ha venido limitando el tratamiento de estos pacientes con agentes sistémicos clásicos. Se ha acumulado abundante evidencia científica con respecto a la eficacia y seguridad de los agentes biológicos, que ha llevado a revisar el papel del tratamiento sistémico en general y ha permitido establecer nuevos objetivos y estrategias terapéuticas en los pacientes con psoriasis moderada a grave.

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